No puede ser tan malo después de todo.
Te deje hablando de tus historias de rugby, y esas cosas que no me interesan tanto... te deje para irme a perderme por ahí. Después de "tenés una locura galopante, sonsa" pensé que hacerle justicia a eso, era casi una obligación. Agarré los puchos, un par de monedas, las llaves y me fui... no sé a dónde, no sé a qué, pero necesitaba salir. Total, cuando volviera, seguirías ahí, como cada noche hace ya varias semanas.
Y caminé, yá no sé cuantas cuadras. Me encontré con una mujer, sentada en el medio de la plaza con el paraguas bien abierto, en pleno día de sol... y pensé, "tal vez no soy la única que no duerme de noche". Me crucé con otra que venía riendo y hablando con si misma, y me reí con ella. En un barcito vi a un tipo, ni tan grande ni tan joven, mirando fijo un café que no iba a hablarle, al menos no hoy. Se notaba que estaba atormentado, vaya uno a saber por qué fantasma.
Seguí caminando, dando vueltas sobre los mismos temas que habitan mi cabeza. En una parada de colectivo encontré a una chica despidiendose de lo que parecía ser su chico, abrazados, riendo entre besos. Esquivé a una señora mayor, que le hablaba a un perro que tendría la misma edad que ella y me miraba en busca de auxilio.
Ya cansada me senté por ahí, a fumar el último pucho antes de subirme al colectivo y terminar en el mismo lugar de siempre, molestando a las mismas personas de siempre, y tomando los mismo mates de todas las tardes. Hice un recuento, y no puede ser tan malo después de todo.
Está bien, fracasé para variar en el amor, y estoy sola, medio loca, y sentada en una plaza fumando. Pero descubrí que mis viejos pueden ser más incondicionales de lo que alguna vez creí; cuando me hablan del amor, de la vida, y de todas esas cosas, que uno cree que ya no entienden, y la verdad es que todo lo contrario. Que tengo unas amigas de oro, que no se cansan de escuchar las mismas tonterías de siempre, de saber escuchar las cosas que no se dicen, y estar pendiente las 24hs, para estar ahí, para inventar ganas de algún lado y levantarte al ánimo. Para robarte el celular justo a tiempo, para que no cometas equivocaciones. Descubrí que tengo mucha gente a mi lado, más de la que pensé. Que soy buena en algunas cosas! Que él, a pesar de loa ños, de las traiciones, de las heridas, del aparente abismo, me sigue queriendo, y siempre aparece cuando la tormenta pareciera que no va a cesar... que me escucha aunque se le desgarre el corazón, que le importa más mi felicidad que la propia... que sigue viendo en mi, a una mujer que vale la pena.
Descubrí que sigo teniendo esa locura interna, una caja llena de entradas a recitales y obras de teatro... y otro par en el bolsillo aún sin utilizar. Una biblioteca en plena prosperidad... unos cuantos vinilos por el suelo, un par de fotos pegadas en la pared, y una colección de música inmensa. Que mis planes a futuro ya no te incluyen, y he desenpolvado mi deseo de viajar por ahí, a como de lugar... que soy terca, y eso no tiene por qué ser malo... y tantas otras cosas.
Después de todo, el hecho de que hoy no estés, no puede ser tan malo!