miércoles, diciembre 27, 2006

Qué cuestión tan macabra la de los cementerios.
Qué cuestión tan horrible lo que hacen con el alma de uno

lunes, diciembre 18, 2006

Una cerveza vuela por el aire empapando el pantalón que tanto me costó elegir, tironenado un brazo que no tiene intenciones de ceder, la cara desencajada... y así es como comienza nuestra noche; siempre igual, nunca normal.
Un cigarrillo, y tal vez otro, entre gritos, llantos, desesperaciones, y yo muda... Uno que otro consejo, y otra vez me toca a mi tener calma, tener amor en estas manos en vez de odio. Acariciar una cabeza más atormentada de lo que pensé, tocar una cara desencajada... y poco a poco cesa el llanto. Poco a poco aparecen las sonrisas, una que otra muy lejana... poco a poco las mentiras se diluyen, y ya no importa... nada importa.
La gente mira, observa, comenta, y estoy un poco cansada a decir verdad de levantarte del suelo, de hablar con tranquilidad, de no poder desahogarme de todo esto que tengo dentro, por que ya nadie escucha, todos necesitan pero nadie escucha.
Una bocina, un beso, una orden estricta, y ya está... una noche muy tipica para nosotros dos.

lunes, diciembre 11, 2006

8415/1

Aparentemente son las cuatro de la mañana, y el cuerpo sigue doliendo como los últimos días, la cabeza sigue carburando aún más que los últimos meses, y la misma soledad de hace ya unos años.
Aparentemente son las cuatro de la mañana y ya no hay ruidos, ni celulares sonando, ni médicos entrando y saliendo, ni palabras hirientes en el aire, ni gente que acude a mi pequeñisima persona en busca de consuelo.
Aparentemente son las cuatro de la mañana y él ya no llama. No manda mensajes en los momentos más inoportunos, ya se aburrió nuevamente.
Y todo eso aparentemente, por que mi cuerpo yace en la cama, mirando el techo, con todas estas imagenes en la cabeza. Sin fuerza siquiera para estirar la mano y apagar el velador, o apagar el celular, o desvestirme... Cuatro arañazos en un brazo, 10 cigarrillos en una hora, y nada de eso me devuelve nada.
Ni las sonrisas, ni los delirios, ni las respiraciones pausadas, ni tus manos en las mías, ni tus lecciones de vida, ni el débil pulso, ni las horas compartidas, ni las sillas incómodas que acomodaba a tu lado, ni tus ojos buscandome en esa minuscula pieza... ni... ni...ni.

La vida simplemente no puede seguir de esta manera.

sábado, diciembre 09, 2006

No doy más... estoy muy cansada. Ya no me aguanta el corazón... aparentemente no soy tan fuerte como creí.

Necesito un abrazo... urgente...