martes, noviembre 20, 2012

Ese "último esfuerzo" del que todos hablan, equivale a un mes de escasas horas de sueño, de estrés en su más pura forma y de delegar todo lo que te gusta hacer. Así que la frase; "es el último esfuerzo" me cae pésimamente mal.

viernes, octubre 26, 2012

Vamos a empezar de cero. Vamos a recoger los pedazos de esta noche con toda la calma posible y respirar profundamente. Correr a los fantasmas viejos que habitan tan cómodamente en el fondo de nuestras entrañas.
Es verdad, la vida no fue amable. Pero no hay mucho para hacer al respecto, solo reinventarse a uno mismo.   Los parches muy de vez en cuando son tan necesarios. Son los componentes de una obra maestra, que con el tiempo y a la distancia aprenderemos a reconocer.
Con los ojos irritados de tanto llorar, ha llegado el momento de levantarse y sacudirse las penas. No tiene nada de malo reconocer la vulnerabilidad propia, pero basta un solo suspiro para poder decir; fue suficiente. No hay que acostumbrarse a la melancolía, a las ausencias. Quiero salir y respirar con los pulmones llenos de nuevo. Sacudirme el pelo y echar a andar de vuelta... solo eso basta.

martes, octubre 23, 2012

Preguntas


En Buenos Aires diluvia, como es costumbre. Entre el ruido incesante del colectivo, ella disipa mis pensamientos con aquella terrible pregunta: "¿te acordas cómo era estar con ellos?" No la miré, no por que me haya molestado su impertinencia, sino por que me era imposible concentrarme en tantas cosas al mismo tiempo.
- Claro que me acuerdo. - Fue mi respuesta. A pesar de haberlos dejado en el pasado,  he descubierto que no olvido las cosas tan a menudo como quisiera.
Recuerdo haber estado encerrada una cantidad de tiempo, que a mi me pareció inconmensurable, entre esa ventanilla húmeda y su inquisidora mirada. Apenas dibujé unas palabras en el aire y le sonreí amablemente. A decir verdad estoy cansada de hablar de amor. O más correctamente, del amor que no fue, o de aquel que nunca será. De la obsesión poco saludable que la gente genera (y por gente me incluyo) alrededor de aquella cuestión. Sin renegar de ello hoy prefiero pensar en otra cosa.
El insomnio volvió. Tan cruel y despiadado como lo recuerdo. No es comprensible este estado. Con tanto tiempo entre manos me he vuelto la persona menos productiva que conozco. No logro encontrar el eje de mi vida. Tengo sueños de niña; de escaparme de toda esta realidad como si fuera un pájaro y no mirar atrás. Sentir el aire fresco en mis mejillas y sentir que al fin esta vida es mía.
Pero en la madrugada mientras miro el cielorraso sobre mis espaldas, pienso en la soledad tan palpable que habita conmigo, y me doy cuenta, que todo se reduce al amor, o a la falta de él.


lunes, agosto 20, 2012

No conozco a nadie que no se crea opinologo profesional.

jueves, julio 19, 2012

Lo único que pareciera en movimiento esta noche, son las agujas del reloj. Con ese ritmo pausado, y un sonido monótono, hacen que mi cabeza divague.
El balance de los veinticinco no fue bueno, y menos entre copas. No me gustaría acostumbrarme a sobrevivir los momentos, y pensar que esta condición solitaria es absolutamente permanente. Hace rato que me he dejado de preguntar el por qué de las cosas; asumí que todo esto es parte de un guión surrealista, y que no seguir la corriente solo me traería más dolores de cabeza.
Hace algunos años aprendí, a mi modo, a lidiar con las ausencias. Pero nunca es fácil. Atravesar aquel camino nuevamente es algo que nunca hubiera deseado, y aquí estamos... observando como si fuera una película muda, cada detalle de mi niñez. Me cuesta fabricar palabras que vayan acorde con la situación. Nunca fui una persona de lo más elocuente, y menos en estos momentos. Intentando hacer las paces con mi propia cabeza, con la puta ansiedad que dan estas situaciones. A decir verdad, nunca pensé encontrarme en el mismo momento, con un par de años más encima. Suponiendo que uno es más sabio, y más fuerte, cuando en realidad, yo me siento más pequeña que de costumbre.
No sé cómo hablarle, no sé qué decirle... a aquella persona que fue siempre fuerte por mi. Que me abrazó en las peores penumbras. Que se hizo cargo de todo lo que yo no podía ni digerir. No me salen las palabras. No puedo ni siquiera pensar en ello sin estallar en llanto. Me siento cobarde. Me siento vacía.
Y si te vas, y ha llegado el momento de despedirse, no quisiera decir nada que lo arruine. Solo el reclamo tácito de por qué ahora, si yo te necesito tanto.

"it's gonna take a lotta love to make things work out right" (she&him)

miércoles, mayo 16, 2012

Yo te voy a contar algo. Algo que te sirva cuando ya seas grande, y sientas que todo esto no es más que un mal sueño. Te voy a contar cosas que desconoces, gracias a tu escasa y pequeñisima edad. Te las voy a contar, para que siempre te lleves algo de esta persona con vos.
A mi siempre me pasó, eso de vivir en una burbuja. Todavía no sé muy bien, si fue que vine con eso incluído, o siempre me enseñaron a ser absolutamente transparente. Lo cual no significa estar mal, sino tener un alma altanera más grande que uno mismo, con libre albedrío.
Así fue, como me choqué mucho con la realidad. Me sorprendí, me desilusioné, salí herida e ilesa. Vi partir amigos, amores, abuelos.
Conocí a toda la gente que hoy te rodea, mucho antes que vos. Aprendí a amarlos, a pesar de todo. Por que luego de muchas desilusiones, uno aprende, que el amor no es tan idílico, y que cuando es "a pesar de todo", es el único duradero.
Es difícil imaginarse que existe un pasado antes de uno. Pero alguna vez, yo fui tan pequeña como vos ahora. Y fui el pimpollo de la casa, y tuve todos los beneficios que uno pudiera pedir. 
Mi papá, fue siempre una persona muy especial. Difícil de entender. Pero querible hasta el hartazgo. Ese amor absoluto que le tenés, yo también se lo tuve. A él, a sus dibujos, a sus cuentos, a sus interminables juegos. A los helados fuera de todo horario y razón. No es que ese amor haya cambiado ni en lo más mínimo, pero después de largas discusiones, parte de todo eso se transformó en respeto y muchísima admiración, siempre teniendo en claro que ambos tenemos exactamente el mismo grado de humanidad. Mamá fue siempre el mismo torbellino de emociones; siempre pasó de la felicidad a la preocupación en una milésima de segundo. De la tristeza a la sonrisa más espontanea que pudieras ver. Siempre la voz de la conciencia; la respuesta a esa pregunta que nunca te animaste a hacerle en voz alta. Las relaciones con ella nunca han sido fáciles, pero siempre tan imprescindibles. Y si ves que tu mamá y yo la peleamos tanto, tal vez sea porque nunca tuvimos la capacidad de comprender a tan compleja mujer.
Nosotros tres, tuvimos épocas mucho más sencillas que estas. Cuando las cosas eran más simples y podíamos compartir muchas más cosas. Tu mamá siempre supo entretenernos a todos cuando la ocasión lo ameritaba. Los interminables viajes (que por ese entonces eran eternos para nuestra noción del tiempo) siempre hicieron surgir lo más fantásticos personajes. Uno nunca se cansaba de escucharla. Era una fascinación intensa con la que nos quedábamos mudos esperando el giro impredecible de las circunstancias. Es verdad, uno crece y las distancias entre hermanos abren grietas difíciles de sortear, pero como bien dice el dicho "la sangre es más espesa que el agua" y uno siempre siente el tirón... de volver, de reconocer aquellas circunstancias familiares, aunque sea para pelear un rato y saber que las raíces siguen vivas y moviéndose dentro de uno. Ya te va a pasar, cuando descubras que no estas sola, y que nunca más vas a volver a estarlo.
Nunca me costó tanto estar lejos como ahora que existís vos. Como ahora que sé que un pequeño remolino lleno de pegotes y flequillos disparejos me espera para correr un rato por el patio. Para ponerse mis pulseras y anillos y sentirse tan adulta como sea posible. Tal vez ahora no lo entiendas, y lo más probable es que pases largos años sin entender todo esto que te cuento. Tal vez te lleves muchas desilusiones en el camino o encuentres cosas tan maravillosas que nunca pensaste que existían. Tal vez.
Acá estoy yo, cuando me necesites, y cuando no también. Para amarte siempre incondicionalmente.
Tu tía.

viernes, abril 13, 2012

Es una cerrada y húmeda noche porteña, solo para no saltear rutinas. No puedo salir de este torbellino de pensamientos, imágenes y sensaciones. La verdad es que cuando todo está en silencio y en esa penumbra tan espesa, maldigo mi suerte. Maldigo esta herida que sangra y no me deja dormir.
No poseo muchas cualidades de las cuales jactarme. Pero muy a pesar, siempre supe reconocer mi fidelidad hacia la gente que sin condiciones quise. Lealtad que no siempre me pagaron con la misma moneda; lealtad que me ha costado incontables lágrimas. Lealtad que en aquel momento me impidió gritarte con furia que era mi corazón aquello que estabas rompiendo en mil pedazos, que destrozabas a pasos lentos y agigantados a la vez.
Me pesa la tristeza en los ojos, es por eso que no levanto la mirada cuando escucho tu voz. Es por eso que me volví menos elocuente de lo que acostumbro ser. De repente necesité estar lejos. No haberte conocido. No haberlo conocido a él. No formar parte de toda esta ridícula historia. No ser merecedora de traiciones tan bajas que hasta me avergüenza reconocerlas.
Yo, que pensé que después de aquella cuestión, nada iba a detenerme, ni por un segundo. Que iba a alejarme de todas las cosas que me resultaban crueles con mi persona. Mi destino se encontraba a un centímetro, y eso me pareció una distancia tan corta. La oportunidad de dejar todo eso atrás, y empezar de cero; olvidarme de los tragos amargos, sonreír más a menudo, dejar pasar todas las tristezas que me apuñalaron el cuerpo entero.
Me pesa el alma, me pesan las ausencias y me pesas vos.

sábado, marzo 31, 2012

I hate my life, but definitely, i hate you more.

martes, marzo 20, 2012

Me siento diminuta. Pequeñisima. Al borde de la desaparición por completo.
Siempre me tocó el papel de racional. De saber elegir las palabras sabiamente, para que en algún momento, algún corazón, que jamás sería el mio, se sintiera aliviado. Para hacer llover luego de un fuego tan feroz.
Le sonreí tan ampliamente. "Calmate" le pedí ofreciendole un vaso de agua. Sus palabras sonaron como constantes dagas a mis oídos. A pesar de todo aquello, a pesar que ella despedazaba con manos temblorosas jirones de mi alma, no perdí la sonrisa. No perdí los estribos ni por un segundo.
Se fue, feliz. Seguramente esta noche, él también lo este. Y al cerrar la puerta, este corazón estalló en mil pedazos. La verdad es que no tuve consuelo. Todos los fantasmas que me costó tanto eliminar de mi cabeza se regocijaron con el sonido de sus palabras. Mis parpados se cayeron, el silencio me recordó por cada milésima de mi cuerpo, aquel dolor que juré jamás volver a sentir.
Cigarrillo en mano, recostada sobre la ventana de aquel escueto balcón, le rogué a la tormenta; "si acaso hay un plan después de esto, sería hora que aparezca". Cerré los ojos. Qué insoportable y conocido dolor.

martes, febrero 14, 2012

si todavía algo recordas de mi; sigo deslizándome en puntitas de pie por el colchón.

miércoles, febrero 08, 2012

Chau Flaco

te vamos a extrañar tanto...




qué pena tan honda.