lunes, junio 29, 2009
martes, junio 02, 2009
Hace días que mi cabeza no deja de dar vueltas. Que late al punto de convertirse en una espantosa sensación. La velocidad con la que se mueve todo a mi alrededor es vertiginosa. Y mientras me acaricio la sien, sentada en la mesa, en silencio, entre libros, fotocopias y apuntes, pienso cuán poco me interesa todo esto, y cómo desearía estar allá, con ella.
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