Tengo una confesión que hacerte, pero por favor no seas cruel; te extraño, más de lo que jamás pensé. De hecho, se me estruja el corazón cada vez que pienso lo mucho que me hacés falta.
No te equivoques. Nadie te ama como yo, nadie sería capaz. Me heriste de muerte cuando me tiraste en algún rincón. Mi alma todavía está estupefacta.
Y aún así, te extraño como a nadie nunca jamás.