Es gracioso como tengo tan pocas ganas de escucharte en este momento. Como cuando hablás lo único que se cruza por mi cabeza es un "bla bla bla" que retumba al compás de tus labios. Cómo este cigarrillo me parece infinitamente más interesante que tu vida... y definitivamente es mucho más divertido danzar sobre mis tacos, que ya a esta hora ajustan (que bueno sería sacarmelos) que escuchar tu m-o-n-o-t-o-n-o discurso.
Pero después de todo te debo algo de cortesía, así que sonrío de acuerdo a la situación... finjo un profundo interés y ... no hay manera de ahuyentarte... ya lo probé todo y me frustraste de todas las maneras posibles. Traté de desviar tu interés, pero un corto silencio y volvías a abrir tu boca con ese gesto de lado que me molesta tanto. Traté de involucrar otra gente en nuestra divertidisima charla, pero nadie te interesa más que yo. Entonces prosigue la tortura, mientras acomodo mis pantalones, miro un poco alrededor, reacomodo los breteles de la remera y... ah sisi, me olvidaba que seguías ahí.
Tu voz me irrita, de una manera muy poco saludable... no lo puedo evitar... y mientras camino hacia el taxi siento tu aliento en la nuca, respirandome bien de cerca y sin perderme el paso... de todas maneras no voy a escaparme de vos, es LITERALMENTE imposible. Me desvisto, dandote la espalda, mientras me miras desde la cama, trato de ignorarte, pero hasta tu silencio es odioso! Entonces me acuesto... nos odiamos un rato... y volvemos a la rutina de molestarnos eternamente.
miércoles, enero 11, 2006
viernes, enero 06, 2006
miércoles, enero 04, 2006
A mamá
Dormís y ya es tarde para charlar. Para decirte que hoy me arrepentí mucho de haberte dejado con la palabra en la boca y las lagrimas a punto de estallar.
Conocí una vez una mujer... una bella mujer, de quien tengo recuerdos aún más añejos que los propios. Una mujer fuerte, de ojos grandes y de una meticulosidad envidiable. Una mujer a la que le encantaba bailar, a pesar de tener un marido que la frustro más de una vez. Y a quien son más los amigos que la rodean que los enemigos.
Conocí una voz, chillona en la mayoría de las veces, pero que alumbró mis peores silencios. Que me aconsejó infinidad de veces, y a quien siempre me negué a oír. Que me gritó otras cuantas, pero que me dijo los "te quiero" más oportunos que escuché.
Entonces conocí a mi vieja, lisa y llanamente... nada de heroísmos, nada de mujer maravilla... a ella, con sus tantos errores, y sus tantas virtudes. Me senté a escucharla, por que ya nadie la escucha, me senté a tomar mates con ella, solo para que la soledad no se le haga un vicio... me dediqué a acompañarla, para que no piense que ocupa el lugar de secretaria.
Conocí a la mujer por la cual se me parte el corazón cada vez que me subo al cole y me alejo de ella. Conocí a la mujer que siempre espero ver cuando llego a casa... y por quien me pesa más la soledad. A la persona que siempre espero cuando suena el teléfono.
Hoy te miré a los ojos... y me pareció no verte. Hoy me desgarró el alma tu decepción, y no tuve nada a mano para enorgullecerte. Hoy te noté más chiquitita de lo que acostumbro a verte. Hoy te sorprendí en el silencio más sombrío de los últimos años, y no tuve la palabra justa. Hoy vi el miedo en tu cara, y no supe como aullentarlo.
Sé que las cosas no están bien... que por alguna mala pasada del destino, las cosas no te resultaron como las planeaste. Que luchas como nunca vi a nadie luchar para no perder a la persona que más quisiste en tu vida. Que tus hijos, a pesar de todo el esfuerzo, no son la octava maravilla del mundo... y que te sentís sola, por que la mayor compañía diaria son unos peces que apenas si sobreviven en una pecera mal diseñada.
Entonces quería charlar... quería decirte un montón de cosas... pero para variar, llegué justo cuando vos dormías, por que suelo manejar mi vida alrevés.
Quería decirte que ya no me importa que me grites por cosas insignficantes. Que ya no me duele que lo justifiques todo el tiempo. Que no me molesta que no me hables por que no tenes ganas de hacerlo... o que me abraces sin ganas cuando llego. Que me duele más a mí dejarte que a vos... Pero son cuestiones del crecimiento vió, y eso escapa de mis manos...
En muy resumidas cuentas mamita... quería decirte que te amo con toda mi alma, así tal cual sos, por que sos lo más importante que tengo en mi vida... y que cuando tu corazón se canse de querer, yo te presto el mío.
Conocí una vez una mujer... una bella mujer, de quien tengo recuerdos aún más añejos que los propios. Una mujer fuerte, de ojos grandes y de una meticulosidad envidiable. Una mujer a la que le encantaba bailar, a pesar de tener un marido que la frustro más de una vez. Y a quien son más los amigos que la rodean que los enemigos.
Conocí una voz, chillona en la mayoría de las veces, pero que alumbró mis peores silencios. Que me aconsejó infinidad de veces, y a quien siempre me negué a oír. Que me gritó otras cuantas, pero que me dijo los "te quiero" más oportunos que escuché.
Entonces conocí a mi vieja, lisa y llanamente... nada de heroísmos, nada de mujer maravilla... a ella, con sus tantos errores, y sus tantas virtudes. Me senté a escucharla, por que ya nadie la escucha, me senté a tomar mates con ella, solo para que la soledad no se le haga un vicio... me dediqué a acompañarla, para que no piense que ocupa el lugar de secretaria.
Conocí a la mujer por la cual se me parte el corazón cada vez que me subo al cole y me alejo de ella. Conocí a la mujer que siempre espero ver cuando llego a casa... y por quien me pesa más la soledad. A la persona que siempre espero cuando suena el teléfono.
Hoy te miré a los ojos... y me pareció no verte. Hoy me desgarró el alma tu decepción, y no tuve nada a mano para enorgullecerte. Hoy te noté más chiquitita de lo que acostumbro a verte. Hoy te sorprendí en el silencio más sombrío de los últimos años, y no tuve la palabra justa. Hoy vi el miedo en tu cara, y no supe como aullentarlo.
Sé que las cosas no están bien... que por alguna mala pasada del destino, las cosas no te resultaron como las planeaste. Que luchas como nunca vi a nadie luchar para no perder a la persona que más quisiste en tu vida. Que tus hijos, a pesar de todo el esfuerzo, no son la octava maravilla del mundo... y que te sentís sola, por que la mayor compañía diaria son unos peces que apenas si sobreviven en una pecera mal diseñada.
Entonces quería charlar... quería decirte un montón de cosas... pero para variar, llegué justo cuando vos dormías, por que suelo manejar mi vida alrevés.
Quería decirte que ya no me importa que me grites por cosas insignficantes. Que ya no me duele que lo justifiques todo el tiempo. Que no me molesta que no me hables por que no tenes ganas de hacerlo... o que me abraces sin ganas cuando llego. Que me duele más a mí dejarte que a vos... Pero son cuestiones del crecimiento vió, y eso escapa de mis manos...
En muy resumidas cuentas mamita... quería decirte que te amo con toda mi alma, así tal cual sos, por que sos lo más importante que tengo en mi vida... y que cuando tu corazón se canse de querer, yo te presto el mío.
No me mientas como si te gustara, como si disfrutaras ampliamente mentirme con descaro... No me mientas mirandome a los ojos, como si no te dieras cuenta lo bajo que caíste. No me mientas, por que es lo único que jamás perdono...
No me mientas solo para probar hasta donde llega mi credulidad. No te burles de mi inocencia. No juegues conmigo... ya no lo soporto... ya agotaste toda mi resistencia...
No me mientas para que yo mastique mi odio mientras decido si creerte o no. No esperes una tregua una vez iniciada la guerra. No me beses con los mismos labios que hoy vas a besarla a ella.
Vamos a hacerlo sencillo, las cosas están demasiado claras para mí, aunque vos creas lo contrario. En el medio de la tormenta que vos construiste a mi alrededor, tuve un momento de lucidez, donde ya no te quise, donde me olvide del pasado, donde no necesite a nadie más que a mí. Junta tus mentiras, no te olvides de ninguna... en alguna ocasión yo te devolveré tus traiciones... una por una, tampoco te olvides de eso... y andate, por el mismo camino por el que llegaste. No puedo decir que te deseo lo mejor, ni que ya no te guardo odio... no puedo jactarme de mi grandeza...
No me mientas mi amor... que ya te di todo lo que tenía para darte...
No me mientas solo para probar hasta donde llega mi credulidad. No te burles de mi inocencia. No juegues conmigo... ya no lo soporto... ya agotaste toda mi resistencia...
No me mientas para que yo mastique mi odio mientras decido si creerte o no. No esperes una tregua una vez iniciada la guerra. No me beses con los mismos labios que hoy vas a besarla a ella.
Vamos a hacerlo sencillo, las cosas están demasiado claras para mí, aunque vos creas lo contrario. En el medio de la tormenta que vos construiste a mi alrededor, tuve un momento de lucidez, donde ya no te quise, donde me olvide del pasado, donde no necesite a nadie más que a mí. Junta tus mentiras, no te olvides de ninguna... en alguna ocasión yo te devolveré tus traiciones... una por una, tampoco te olvides de eso... y andate, por el mismo camino por el que llegaste. No puedo decir que te deseo lo mejor, ni que ya no te guardo odio... no puedo jactarme de mi grandeza...
No me mientas mi amor... que ya te di todo lo que tenía para darte...
martes, enero 03, 2006
Gotas
Una gota, dos gotas, tres gotas... si, pareciera que va a llover, y yo acá sentada, de zapas, un jean medio rotoso, el pelo algo revuelto... y en fin. Cuatro gotas, cinco gotas... si, definitivamente va a llover, no es que me importe tampoco, es un hecho metereológico y nada más.
No puedo evitar mirar el reloj, como si tuviera algo que hacer más que sentarme a esperarte, (y a mojarme un rato, por qué no...). Me prendo un cigarrillo, y sigo esperandote... ¿irás a venir? (mejor hubiera sido avisarte del supuesto encuentro). Pero no tengo nada mejor que hacer que esperar a que tengas una corazonada y vengas a buscarme...
"Toda esa gente parada que tiene grasa en la piel no se entera ni que el mundo da vueltas". A veces me pregunto por que la gente se comporta de manera tan extraña. Pareciera que nada les preocupa, que nada los agovia, ni siquiera parecieran haber probado el gusto de la euforia... Dan vueltas, solitarios, aterrados, enfermos de una sociedad que los lleva por inercia, y todos sabemos muy bien a donde. Pareciera que nunca fueron dueños de su vida, y que siguen al resto por que es la manera más cómoda de atravesar lo duro que significa estar solo y a la vez rodeado de tanta gente.
Seis gotas, siete gotas... recuerdo las tardes tormentosas en las que saliamos a caminar con él, y a mojarnos como si no nos preocupara el uniforme, ni las enfermedades, mucho menos las obligaciones. La tarea era pura y exclusivamente mojarse, por que es bueno, por que es divertido... por que sí y punto. Ocho gotas, nueve gotas; si, lo recuerdo perfectamente, corriendo por el boulevard, salpicandonos... es un hecho que está lloviendo.
No sé muy bien a donde estan dirigidos mis pensamientos hoy... simplemente sé que tuve la necesidad de salir a esperarte, sentarme como si nada me preocupara y esperarte... horas, minutos, años, segundos tal vez. A estas alturas me importa muy poco la maldad de la gente, o la economía mundial. Decidí de una vez por todas sentarme conmigo misma a escuchar lo placentero que se siente estar a solas con mi propia soledad, y de fondo las gotas... diez gotas, once gotas, trece gotas... llueve, y no hay nada que hacerle...
No puedo evitar mirar el reloj, como si tuviera algo que hacer más que sentarme a esperarte, (y a mojarme un rato, por qué no...). Me prendo un cigarrillo, y sigo esperandote... ¿irás a venir? (mejor hubiera sido avisarte del supuesto encuentro). Pero no tengo nada mejor que hacer que esperar a que tengas una corazonada y vengas a buscarme...
"Toda esa gente parada que tiene grasa en la piel no se entera ni que el mundo da vueltas". A veces me pregunto por que la gente se comporta de manera tan extraña. Pareciera que nada les preocupa, que nada los agovia, ni siquiera parecieran haber probado el gusto de la euforia... Dan vueltas, solitarios, aterrados, enfermos de una sociedad que los lleva por inercia, y todos sabemos muy bien a donde. Pareciera que nunca fueron dueños de su vida, y que siguen al resto por que es la manera más cómoda de atravesar lo duro que significa estar solo y a la vez rodeado de tanta gente.
Seis gotas, siete gotas... recuerdo las tardes tormentosas en las que saliamos a caminar con él, y a mojarnos como si no nos preocupara el uniforme, ni las enfermedades, mucho menos las obligaciones. La tarea era pura y exclusivamente mojarse, por que es bueno, por que es divertido... por que sí y punto. Ocho gotas, nueve gotas; si, lo recuerdo perfectamente, corriendo por el boulevard, salpicandonos... es un hecho que está lloviendo.
No sé muy bien a donde estan dirigidos mis pensamientos hoy... simplemente sé que tuve la necesidad de salir a esperarte, sentarme como si nada me preocupara y esperarte... horas, minutos, años, segundos tal vez. A estas alturas me importa muy poco la maldad de la gente, o la economía mundial. Decidí de una vez por todas sentarme conmigo misma a escuchar lo placentero que se siente estar a solas con mi propia soledad, y de fondo las gotas... diez gotas, once gotas, trece gotas... llueve, y no hay nada que hacerle...
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