El reloj marca las tres. Un auto se estaciona en la calle, su corazón late un poco más rápido al escuchar los tacos por la vereda. Nadie más lo noto, y de repente unos golpecitos suaves en la puerta.
Desde el escritorio deja la puerta abierta, ellas entran abrazos y besos; ceniceros, mates fríos, una que otra botellita de coca... charlas diversas, celulares sonando. Y todo eso mientras ellos se miran de reojo... mientras ella escucha simulando sentimientos. Por allá a lo lejos se escucha un cd viejo, da vueltas pero nadie lo escucha... y se pasan las horas, charlando de nada. Incontables cigarrillos que llenaron los cinco ceniceros que andan dando vueltas por la mesa.
No hay más pucho, no hay más mate, y llegó la hora de irse. Ellas se levantan, recogen cuidadosamente sus carteras, los respectivos celulares, se acomodan el pelo, se despiden y salen.
Ella maneja, casi sin pensar en nada más; de fondo una conversación ajena. Estaciona, se despiden, ella vuelve a arrancar. No piensa en otra cosa... "y si esta era la noche?" "y si te lo hubiese dicho?" Él camina por la calle, prende otro ciagarrillo... "Es demasiado tiempo para esperarte"... "será que ya me olvidaste?".... Ella sigue pensando, le tiemblan las piernas, le late el corazón... solo dos días quedan. Se decide, cambia el rumbo. Él se detiene en la calle, se da vuelta, comienza a caminar hacia el lado contrario... " es hoy o nunca" piensan ambos... el corazón va más rápido, el paso acelerado, el cambio de luces, las calles vacías, el cigarrillo a medio consumir, la bocina a destiempo, una sensación espantosa lo recorre entero, se frena... un silencio ensordecedor...
"Habrá estado borracha?", pregunta una vecina curiosa. "Venía muy rápido, siempre manejó igual" comenta otra. Su cuerpo yace en el asfalto. "le juro señora que no la vi venir" Dice un chico de escasa edad, y notablemente drogado a una madre sin consuelo... No era esa noche... y si era demasiado tarde.
jueves, octubre 20, 2005
lunes, octubre 17, 2005
Conociendo a Oliveira
Una noche tuve el placer de conocer a Horacio Oliveira y tenerlo entre mis manos, pero solo una noche, y me sentí poderosa. Lo miré a los ojos y me pareció casi increíble que fuera tan igual... en su manera de ser; tan arisco, tan personal, tan ajeno al mundo que todo el resto compartimos.
Fumaba sin parar, miraba a sus alrededores; era muy notable que lo agoviaba la existencia, el hecho de pensar en sobrevivir cada día. Yo sin embargo estaba deleitada; sentía placer al mirarlo, disfruté cada uno de sus gestos, de su voz gruesa y tan señioral. De sus ojos penetrantes, y su muy revuelta cabeza.
Por momentos me sentí una nena tonta... me sentí desnuda ante sus ojos. Una nena para resumir. Tal vez fueron los silencios, o las conversaciones en las que no me sentí capaz de participar, o cómo se acercó a taparme cuando notó que temblaba.
Entonces tuve el placer de probarlo, de sentir sus labios, su cuerpo, de haberlo conquistado al menos unas horas, de poder mirarme a traves de sus ojos, pero solo por un momento... un instante que duro una eternidad, o tal vez una eternidad que duro un instante.
Tuve el error de no querer verlo más allá, de extrañarlo, y de no animarme a entrar en su juego... De sentir que era mucho para mi... que yo no debía ser su maga. Después de todo él no era Horacio Oliveira, aunque cuando lo extraño, lo vuelvo a buscar entre las páginas.
Fumaba sin parar, miraba a sus alrededores; era muy notable que lo agoviaba la existencia, el hecho de pensar en sobrevivir cada día. Yo sin embargo estaba deleitada; sentía placer al mirarlo, disfruté cada uno de sus gestos, de su voz gruesa y tan señioral. De sus ojos penetrantes, y su muy revuelta cabeza.
Por momentos me sentí una nena tonta... me sentí desnuda ante sus ojos. Una nena para resumir. Tal vez fueron los silencios, o las conversaciones en las que no me sentí capaz de participar, o cómo se acercó a taparme cuando notó que temblaba.
Entonces tuve el placer de probarlo, de sentir sus labios, su cuerpo, de haberlo conquistado al menos unas horas, de poder mirarme a traves de sus ojos, pero solo por un momento... un instante que duro una eternidad, o tal vez una eternidad que duro un instante.
Tuve el error de no querer verlo más allá, de extrañarlo, y de no animarme a entrar en su juego... De sentir que era mucho para mi... que yo no debía ser su maga. Después de todo él no era Horacio Oliveira, aunque cuando lo extraño, lo vuelvo a buscar entre las páginas.
jueves, octubre 13, 2005
Primer fracaso... un cuatro... un odioso y terrible cuatro. Te odio cuando sentada en mi cama sonreís para tus adentros, disfrutando el hecho de verme destruída, de ver que por fin las cosas no me salieron tan bien como las esperaba y disfrutando casi sin querer el hecho de que mi debilidad me consuma... lentamente, como si fuera el puñal que en algún momento me clavaste.
Y vaya a saber uno por qué se dan estas cosas de enfrentarse... en una guerra tan silenciosa como protistuta...
Miro los libros, resumo dos, tres pág... (y van varias ya en la tarde) Andrés Calamaro que desenpolvé de un cajón que en alguna época me había prometido jamás volver a abrir... pero es duro el primer amor... y más duro es el laburo de olvidarte.
Quién hubiera dicho que algún día me iba a encontrar en buenos aires... que la uba como alguna vez papá dijo (y no escuché) es jodida. Quién dijo en realidad que algún día iba a quererte tanto...
Y vaya a saber uno por qué se dan estas cosas de enfrentarse... en una guerra tan silenciosa como protistuta...
Miro los libros, resumo dos, tres pág... (y van varias ya en la tarde) Andrés Calamaro que desenpolvé de un cajón que en alguna época me había prometido jamás volver a abrir... pero es duro el primer amor... y más duro es el laburo de olvidarte.
Quién hubiera dicho que algún día me iba a encontrar en buenos aires... que la uba como alguna vez papá dijo (y no escuché) es jodida. Quién dijo en realidad que algún día iba a quererte tanto...
sábado, octubre 01, 2005
Suena el despertador... las cinco, a veces las cuatro, y con mucha suerte las seis... El ruido de unos peces a los que no les importo en los más minímo, y hasta huyen de mi. Parece el escenario de un campo de batalla; cartones, maderitas, pegamento hasta decir basta, y por allá unas gotitas de sangre q surgieron de mis manos... El piso frío, una tormenta q se asoma por las endijas de la ventana, y un almohadon que invade mi cama y no me deja dormir de noche... si vos supieras...
Si vos supieras las muchas cosas que me atraviesan las 24 hs del día. Si supieras lo terrible que es mi conciencia a altas horas de la noche... los arrepentimientos que habitan dentro mío. Los te quiero contenidos que guardo en un cajón que ya no tengo deseos de abrir. En otro he decidido guardar lo que me dejaron de corazón, así no lo llevo por ahí y no corro el riesgo de que vuelvan a herirlo.
Llevo conmigo cosas inútiles; un par de anillos, un par de aros, un tatuaje, ropa que ya ni me gusta, y un montón de recuerdos, que miles de veces pensé en dejar tirados por ahí. Pero ellos saben el camino y siempre regresan.
Después de todo... si vos supieras, las cosas serían más fáciles
Si vos supieras las muchas cosas que me atraviesan las 24 hs del día. Si supieras lo terrible que es mi conciencia a altas horas de la noche... los arrepentimientos que habitan dentro mío. Los te quiero contenidos que guardo en un cajón que ya no tengo deseos de abrir. En otro he decidido guardar lo que me dejaron de corazón, así no lo llevo por ahí y no corro el riesgo de que vuelvan a herirlo.
Llevo conmigo cosas inútiles; un par de anillos, un par de aros, un tatuaje, ropa que ya ni me gusta, y un montón de recuerdos, que miles de veces pensé en dejar tirados por ahí. Pero ellos saben el camino y siempre regresan.
Después de todo... si vos supieras, las cosas serían más fáciles
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