martes, junio 24, 2008

Benedetti

Revolviendo entre viejos papeles, recordé cuanto me gustaban estas poesías.


Cómo voy a creer / dijo el fulano

que el mundo se quedó sin utopas

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos

cómo no voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la utopía ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía

Mengana si te vas

Mengana si te vas con el zutano
yo / tu fulano / no me mataré
simplemente los seguiré en la noche
por todos los senderos y las dunas
vos gozando tal vez y yo doliéndome
hasta que vos te duelas y yo goce
cuando las huellas a seguir no sean
dos tamañas pisadas y dos breves
sino apenas las de tus pies dulcísimos
y entonces yo aparezca a tu costado
y vos / con esa culpa que te hace
más linda todavía / te perdones
para llorar como antes en mi hombro.

miércoles, junio 18, 2008

Fac

No puedo más. no quiero más. No sé cómo voy a aguantar otro mes. No quiero más facultad, no quiero estudiar más. Si tengo que pensar otro proyecto, me tiro por la ventana.
Si tan solo tuviera el coraje para decir basta cuando mi mente está a punto de enfermarse...

miércoles, junio 04, 2008

Hoy desarmé esa mesa. Esa mesa que yo misma armé en una noche de locura, impotencia, neurosis y mal humor. Hoy la desarmé, en una noche similar. Sentada en el piso y con odio. Y aunque la mesa no tuviera nada que ver con aquella cuestión, me pagó con creces cada una de mis frustraciones. Una por una.
Estoy de mal humor, enojada si se quiere con la vida. Con todas aquellas cosas que pensé que nunca cambiarían, y no solo cambiaron, sino que además, me golpearon deliberadamente en la cara cuando lo hicieron. Con esa debilidad de no rebelarme nunca, de dejar mi camino a un costado mientras me ocupaba de las cosas importantes, sin darme cuenta que nunca, pero nunca, hubo nada más importante que lo yo quisiera en ese momento. Me dejé quitar cosas, me dejé ganar por tantas situaciones. Puse la otra mejilla, y hasta la que no tenía. Dejé pasar oportunidades, tentaciones.
Siento que me dejé de lado, tirada a un costado, sin pensar, que una noche como hoy, iba a estar sola, sentada en el piso, con nada más que frustraciones desarmando una mesa que nada tenía que ver.

martes, junio 03, 2008

Dedos

Cuando apenas puedo abrir los ojos, pero aún los párpados me pesan, puedo divisar, borrosamente la puntita de mis dedos moviendose intraquilos. Ellos despiertan antes que yo. Hacen toda clase de piruetas; se mueven para un lado, para el otro, se esconden bajo las sábanas, se estiran perezosamente, y todo mientras yo los espío, con la nariz bajo las sábanas, los párpados pesados y la mente en blanco.
Así pierdo todos aquellos minutos que me evitarían salir corriendo de casa, a medio peinar, a medio desayunar, sin monedas, con las llaves colgando de mis dedos, pero no puedo evitarlo; cuando estoy tan cansada pierdo deliciosos minutos observando las puntas de mis pies. No pienso en absolutamente nada. Ni en los parciales, ni las entregas, ni el frío que entra por la cerradura rota de la ventana. Tampoco pienso en el tiempo que llevo sin ver a mi familia, ni a mis amigas, no pienso en el dolor de espalda, ni en el dolor de estómago. No pienso en ellos dos. No lo hago. A veces pienso en él, pero solo en ocasiones especiales.
Me tomo mi tiempo; malgasto mi tiempo. Escucho música que proviene de mi cabeza, muevo los dedos, escondo la nariz del frío. En esos minutos, mi vida es mia.