sábado, octubre 30, 2010

Buenos Aires, a veces, puede ser muy pasional.



Si lo sabré yo, que bajo su encanto he sucumbido incontables veces.
Si lo deseara (y no estoy diciendo que así sea), todo esto podría dejar de importar.
Si yo fuera una persona verdaderamente banal, si no tuviera mi conciencia tan a flor de piel, el capítulo sería más corto, más legible. Sonreiría más a menudo, y no me dejaría llevar por tantas cuestiones.
Si mi cabeza me dejara descansar aunque sea un delicioso minuto, te hubiera dicho a esta altura tantas cosas. Me hubiera dejado de importar la escasa medida de mi autoestima, y dejándola herida de muerte en algún rincón, tal vez y con mucha suerte te habría robado un beso. Alguna estúpida noche, algún insignificante momento.
Pero si todo eso fuera de esa manera, y no de esta, ya no me temblaría el cuerpo cada vez que decís mi nombre, ni me faltaría el aire cuando la distancia física desaparece, ni sonreiría estúpidamente cada vez que mis ojos se cruzan con los tuyos. Si todo fuera exactamente de esa manera, en esta noche no estaría extrañandote tanto.

lunes, octubre 25, 2010

fuck... love.

sábado, septiembre 18, 2010

"Espera!" gritó ella con voz desgarradora.
En puntas de pie se deslizaba pisando los cristales rotos
de lo que hubiera sido en algún momento,
su estabilidad emocional.
Él no volteo a mirarla.
No quería ser preso de sus punzantes y tajantes palabras.
Siguió caminando,
sumergido en un eterno y doloroso sopor.

domingo, septiembre 12, 2010

No me preguntes por qué soy siempre de las personas que huyen. No es cobardía, creeme.
He conocido poca gente que pueda comprender este sentimiento de encierro que se siente hasta en los huesos. Esa necesidad espantosa de correr, de respirar de nuevo. Recuperar el aire.

martes, agosto 10, 2010

Tengo una confesión que hacerte, pero por favor no seas cruel; te extraño, más de lo que jamás pensé. De hecho, se me estruja el corazón cada vez que pienso lo mucho que me hacés falta.
No te equivoques. Nadie te ama como yo, nadie sería capaz. Me heriste de muerte cuando me tiraste en algún rincón. Mi alma todavía está estupefacta.
Y aún así, te extraño como a nadie nunca jamás.

viernes, julio 02, 2010

Saquito de té

A decir verdad, no me interesa que al saquito de té le falte la etiqueta. Tal vez, en otro momento, me hubiera irritado tanto, pero tanto. Pero hoy, ni me inmuté ante el hecho de que el saquito, efectivamente, no tuviera etiqueta.
Esto hace, y aclaro, que el proceso de tomarse un té, se vuelva algo estresante. Paradojas si las hay. De todas maneras, mi nervios permanecieron inamovibles, y decidí seguir adelante con esta cuestión. Con esta peculiar situación en la cual, siendo las cinco a.m., y habiendo perdido ya la cuenta de cuantas son las horas de sueño que me saltee en los últimos días, el único sonido que se escucha en toda la casa, es el de la pava hirviendo. Yo, que a estas alturas siempre estoy aceleradisimay puse todos mis conocimientos musicales a prueba, lo único que deseaba, era tomarme un té en silencio. Cortar con el implacable frío que me seguía a sol y a sombra, y disfrutar de ese silencio.
Disfrutar del hecho de no tener que lidiar con Buenos Aires, con la facultad, con los malestares, con esta aguda tristeza. No lidiar con el espejo, ni con la falta de aire. Serte infiel a vos y a todos, deliberadamente. No sentir la presión en el pecho de este ritmo vertiginoso que ha tomado mi vida.
Disfrutar, sin que me irrite que el desgraciado saquito, no traiga etiqueta.

viernes, junio 11, 2010

Aún no me decido, si es odio, o lástima.
Tal vez un poco de ambas. Tal vez.

lunes, abril 12, 2010

Sentada en esa diminuta mesa, de aquel intrascendente lugar, fumando un cigarrillo le dediqué una sonrisa. Él me miro con esos ojos que parecieran nunca mirarte, que parecieran estar siempre más allá de las cosas, más allá de este universo. Me sonrío de lado y hubo un silencio tan prolongado, tan tajante.
Tragué el humo del cigarrillo, me mordí los labios, me costó tanto respirar en aquel momento. Escuché su voz muy lejana, ni siquiera parecía estar dirgida a mi, a pesar de ser su único público. La cabeza me daba vueltas sin parar. Abrí los ojos y mire ese cielo, tan gris, tan triste. Creo que no acoté nada.
Es curioso que uno siempre pueda recordar las sensaciones y no los momentos exactos. No podría decir que fue lo que estaba diciendo, pero puedo describir exactamente la falta de aire, o el nudo en el estómago que tenía, o estas ganas, estas impertinentes ganas que me recorren el cuerpo, que escupen mis ojos cada vez que se encuentran con los suyos.
No dije nada inteligente, a decir verdad preferiría ni siquiera haber hablado. Las lucecitas de colores eran un perfecto escenario. Su sonrisa de lado delataba toda la situación. Todo lo que muy a su pesar sabe que no le digo. No recuerdo cómo fue que partí con mis dedos el cigarrillo exactamente a la mitad o por qué sonó como un estallido, o por qué de repente la cabeza dejó de darme vueltas.
Me hundí en ese sillón de dudosa procedencia, solo quería que aquella noche terminara, por que como verás, it´s hard to explain...

jueves, marzo 18, 2010

How could it be, that she has stolen my heart so quickly?
Now i understand, which was the whole issue about distance...

sábado, marzo 13, 2010

La verdad es que no importa cuanto lo intente, a veces nunca es suficiente.

lunes, enero 25, 2010

Cousin

Sentados en esa sala, antes mía, ahora suya... En esas noches que tanto me gustan; cerveza, música, y de por medio, una gran charla... de esas que te dejan la cabeza dando vueltas sobre tantas cuestiones. En ese escenario descubrí la increíble persona que tenía en frente.
Y me maravillé, de poder hablar con él cosas que no es fácil hablar ni siquiera con uno mismo. De poder ser yo misma sin miedo a que me esté juzgando de una manera u otra.
Lo admiré, con admiración sincera. Tal vez no sepa que quiere de su vida. Tal vez nunca lo llegue a saber. A veces me pregunto si en algún momento dejará atrás aquellas cosas que lo marean, y muy a su manera lo vuelven loco. Si tendrá la necesidad alguna vez, de levantarse en la misma cama dos veces.
Me gustó su curiosidad por las cosas, por la vida de la gente que lo rodea. Ese interés genuino que solo alguien con un corazón tan inmenso puede llegar a sentir. Esa risa amplia y limpia que inunda el lugar en dos segundos.
Sentí envidia de su persona; de haber tenido siempre el coraje de hacer lo que desea en el momento en que lo desea. De mirar atrás, y no tener grandes arrepentimientos. De ser una persona querible de principio a fin, con todos sus defectos, y todas sus virtudes incluidas.
A veces me pregunto si es posible que dos personas tan opuestas como él y yo, en un mundo tan cínico como este, se suban al mismo auto y recorran la ciudad entre risas, chistes, y anécdotas. Si es posible que semejante burbuja exista, incondicionalmente. Siempre.