Sentada en esa diminuta mesa, de aquel intrascendente lugar, fumando un cigarrillo le dediqué una sonrisa. Él me miro con esos ojos que parecieran nunca mirarte, que parecieran estar siempre más allá de las cosas, más allá de este universo. Me sonrío de lado y hubo un silencio tan prolongado, tan tajante.
Tragué el humo del cigarrillo, me mordí los labios, me costó tanto respirar en aquel momento. Escuché su voz muy lejana, ni siquiera parecía estar dirgida a mi, a pesar de ser su único público. La cabeza me daba vueltas sin parar. Abrí los ojos y mire ese cielo, tan gris, tan triste. Creo que no acoté nada.
Es curioso que uno siempre pueda recordar las sensaciones y no los momentos exactos. No podría decir que fue lo que estaba diciendo, pero puedo describir exactamente la falta de aire, o el nudo en el estómago que tenía, o estas ganas, estas impertinentes ganas que me recorren el cuerpo, que escupen mis ojos cada vez que se encuentran con los suyos.
No dije nada inteligente, a decir verdad preferiría ni siquiera haber hablado. Las lucecitas de colores eran un perfecto escenario. Su sonrisa de lado delataba toda la situación. Todo lo que muy a su pesar sabe que no le digo. No recuerdo cómo fue que partí con mis dedos el cigarrillo exactamente a la mitad o por qué sonó como un estallido, o por qué de repente la cabeza dejó de darme vueltas.
Me hundí en ese sillón de dudosa procedencia, solo quería que aquella noche terminara, por que como verás, it´s hard to explain...
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