La madera crujía bajo la planta de mis pies. El cuarto en penumbras, y solo ese ruido penetrante que me helaba la sangre. Caminé en puntas de pies, sigilosamente, conteniendo la respiración de a ratos.
Era una noche particularmente fría, y digo particularmente por que este año a Buenos Aires parecía habersele olvidado el Otoño. Ya era tarde, y mañana había obligaciones que cumplir, sumirse tristemente en una rutina insoportable.
Con las puntas de los dedos rozaba la pared, en un intento de mantener el equilibrio mientras me acercaba a la puerta de entrada. Todas las noches escuchaba ese ruido que me atormentaba, pero nunca me había molestado en levantarme, a ver, a chequear que en este diminuto universo no pasara nada, que pudiera dar vuelta la cara y dormir como si el mundo se detuviera las horas necesarias. Me limitaba a apretar fuerte el alcolchado y divagar por submundos de mi imaginación.
Pero esta noche era distinto, mi cabeza no lo soportaba más. Mi curiosidad me carcomía los huesos, y por eso me levanté. Llegué a la puerta y vi para mi asombro luz que entraba por el diminuto espacio que dejaba mi puerta en su parte inferior. Me detuve un segundo, me daba pánico mirar para afuera. Me daba pánico por que estaba descalza, por estaba sola, por que estaba en puntas de pies con una remera y congelandome. Medité dos segundos y me dejé caer sobre la puerta, apoyando solo las palmas de mis manos para evitar el ruido. Miré. Se veía la escalera, y allí una sombra parada, tal vez esperando que alguien se asomara para verla. Inmóvil, quieta, sin hacer ruido.
Miré a pesar de mi propia voluntad, lo único que quería era controlar que la puerta estuviera bien cerrada y regresar a mi cama, a esconder mis pies, y a sumergirme en otra cuestión, pero no podía separarme de esa puerta, no podía dejar de ver.
La sombra de repente se hizo real, y esos ojos se clavaron en los míos, o al menos así lo sentí yo, aunque fuera poco probable que pudiera verme a través de una puerta. Se clavaron con odio, con el mismo odio que una persona le dedica a otra cuando se está metiendo en cuestiones personales, en cuestiones que uno solo quiere guardar para si.
Me separé de la puerta, el corazón me latía a toda velocidad. Por debajo de la puerta vi la sombra que se acercaba a ella y las plantas de mis pies se apoyaron con toda firmeza en la madera que crujió aún más.
No tocó la puerta, yo volví corriendo a mi cama, y no volví a abandonarla.
De vez en cuando, por las noches cuando el ruido aparece y el insomnio me atraviesa, veo su sombra merodeando mi puerta.
lunes, mayo 26, 2008
martes, mayo 13, 2008
Estoy tan cansada, me pesan los ojos, la cabeza me da mil vueltas y el tiempo parece esfumarse entre mis dedos. Me siento en cuclillas y presiono fuerte sobre la sien. El mundo no se detiene nunca, ni una milésima de segundo; te arrastra hasta su centro y te despedaza, lentamente.
Estoy tan cansada, y tus abrazos que no llegan. Que nunca llegan.
Estoy tan cansada, y tus abrazos que no llegan. Que nunca llegan.
lunes, mayo 12, 2008
Spinetta
Este dia empieza a crecer
voy a ver si puedo correr.
Con la mañana silbandome en la espalda
o mirarme en las burbujas.
Tengo que aprender a volar
entre tanta gente de pie.
Cuidan de mis alas unos gnomos de lata
que de noche nunca rien.
Si la lluvia llega hasta aquí
voy a limitarme a vivir.
Mojare mis alas como el arbol o el angel
o quizas muera de pena.
Tengo mucho tiempo por hoy
los relojes haran que cante
Y la espuma gira en torno a mi piel
me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mi.
Y al fin mi duende nacio
tiene orejas blancas
como un soplo de pan y arroz
y un hongo como nariz
cuatro pelos locos y un violin que nunca calla
solo se desprende y es igual a las guirnaldas.
Este dia es algo de sal
me dejo vibrando al nacer
pesa y es liviano como un hilo sin nombre
suena un poco a mi guitarra.
Tengo que aprender a ser luz
entre tanta gente detras.
Me pondre las ramas de este sol que me espera
para usarme como al aire.
Y es que al fin mi duende se abrio
tiene un corazon de mantel y baton
y un guiño al ver que todo es verdad.
Ya los gnomos cuiden
a un violin que siempre canata
nunca se adormece y es igual a las guirnaldas.
Y es que nunca calla, solo se desprende
y es igual a las guirnaldas
voy a ver si puedo correr.
Con la mañana silbandome en la espalda
o mirarme en las burbujas.
Tengo que aprender a volar
entre tanta gente de pie.
Cuidan de mis alas unos gnomos de lata
que de noche nunca rien.
Si la lluvia llega hasta aquí
voy a limitarme a vivir.
Mojare mis alas como el arbol o el angel
o quizas muera de pena.
Tengo mucho tiempo por hoy
los relojes haran que cante
Y la espuma gira en torno a mi piel
me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mi.
Y al fin mi duende nacio
tiene orejas blancas
como un soplo de pan y arroz
y un hongo como nariz
cuatro pelos locos y un violin que nunca calla
solo se desprende y es igual a las guirnaldas.
Este dia es algo de sal
me dejo vibrando al nacer
pesa y es liviano como un hilo sin nombre
suena un poco a mi guitarra.
Tengo que aprender a ser luz
entre tanta gente detras.
Me pondre las ramas de este sol que me espera
para usarme como al aire.
Y es que al fin mi duende se abrio
tiene un corazon de mantel y baton
y un guiño al ver que todo es verdad.
Ya los gnomos cuiden
a un violin que siempre canata
nunca se adormece y es igual a las guirnaldas.
Y es que nunca calla, solo se desprende
y es igual a las guirnaldas
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