sábado, septiembre 18, 2010

"Espera!" gritó ella con voz desgarradora.
En puntas de pie se deslizaba pisando los cristales rotos
de lo que hubiera sido en algún momento,
su estabilidad emocional.
Él no volteo a mirarla.
No quería ser preso de sus punzantes y tajantes palabras.
Siguió caminando,
sumergido en un eterno y doloroso sopor.

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