miércoles, mayo 16, 2012

Yo te voy a contar algo. Algo que te sirva cuando ya seas grande, y sientas que todo esto no es más que un mal sueño. Te voy a contar cosas que desconoces, gracias a tu escasa y pequeñisima edad. Te las voy a contar, para que siempre te lleves algo de esta persona con vos.
A mi siempre me pasó, eso de vivir en una burbuja. Todavía no sé muy bien, si fue que vine con eso incluído, o siempre me enseñaron a ser absolutamente transparente. Lo cual no significa estar mal, sino tener un alma altanera más grande que uno mismo, con libre albedrío.
Así fue, como me choqué mucho con la realidad. Me sorprendí, me desilusioné, salí herida e ilesa. Vi partir amigos, amores, abuelos.
Conocí a toda la gente que hoy te rodea, mucho antes que vos. Aprendí a amarlos, a pesar de todo. Por que luego de muchas desilusiones, uno aprende, que el amor no es tan idílico, y que cuando es "a pesar de todo", es el único duradero.
Es difícil imaginarse que existe un pasado antes de uno. Pero alguna vez, yo fui tan pequeña como vos ahora. Y fui el pimpollo de la casa, y tuve todos los beneficios que uno pudiera pedir. 
Mi papá, fue siempre una persona muy especial. Difícil de entender. Pero querible hasta el hartazgo. Ese amor absoluto que le tenés, yo también se lo tuve. A él, a sus dibujos, a sus cuentos, a sus interminables juegos. A los helados fuera de todo horario y razón. No es que ese amor haya cambiado ni en lo más mínimo, pero después de largas discusiones, parte de todo eso se transformó en respeto y muchísima admiración, siempre teniendo en claro que ambos tenemos exactamente el mismo grado de humanidad. Mamá fue siempre el mismo torbellino de emociones; siempre pasó de la felicidad a la preocupación en una milésima de segundo. De la tristeza a la sonrisa más espontanea que pudieras ver. Siempre la voz de la conciencia; la respuesta a esa pregunta que nunca te animaste a hacerle en voz alta. Las relaciones con ella nunca han sido fáciles, pero siempre tan imprescindibles. Y si ves que tu mamá y yo la peleamos tanto, tal vez sea porque nunca tuvimos la capacidad de comprender a tan compleja mujer.
Nosotros tres, tuvimos épocas mucho más sencillas que estas. Cuando las cosas eran más simples y podíamos compartir muchas más cosas. Tu mamá siempre supo entretenernos a todos cuando la ocasión lo ameritaba. Los interminables viajes (que por ese entonces eran eternos para nuestra noción del tiempo) siempre hicieron surgir lo más fantásticos personajes. Uno nunca se cansaba de escucharla. Era una fascinación intensa con la que nos quedábamos mudos esperando el giro impredecible de las circunstancias. Es verdad, uno crece y las distancias entre hermanos abren grietas difíciles de sortear, pero como bien dice el dicho "la sangre es más espesa que el agua" y uno siempre siente el tirón... de volver, de reconocer aquellas circunstancias familiares, aunque sea para pelear un rato y saber que las raíces siguen vivas y moviéndose dentro de uno. Ya te va a pasar, cuando descubras que no estas sola, y que nunca más vas a volver a estarlo.
Nunca me costó tanto estar lejos como ahora que existís vos. Como ahora que sé que un pequeño remolino lleno de pegotes y flequillos disparejos me espera para correr un rato por el patio. Para ponerse mis pulseras y anillos y sentirse tan adulta como sea posible. Tal vez ahora no lo entiendas, y lo más probable es que pases largos años sin entender todo esto que te cuento. Tal vez te lleves muchas desilusiones en el camino o encuentres cosas tan maravillosas que nunca pensaste que existían. Tal vez.
Acá estoy yo, cuando me necesites, y cuando no también. Para amarte siempre incondicionalmente.
Tu tía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusto! Estoy desconectado de esta etapa de tu vida pero me gusto.. Espero que andes bien! Un beso..