jueves, julio 19, 2012

Lo único que pareciera en movimiento esta noche, son las agujas del reloj. Con ese ritmo pausado, y un sonido monótono, hacen que mi cabeza divague.
El balance de los veinticinco no fue bueno, y menos entre copas. No me gustaría acostumbrarme a sobrevivir los momentos, y pensar que esta condición solitaria es absolutamente permanente. Hace rato que me he dejado de preguntar el por qué de las cosas; asumí que todo esto es parte de un guión surrealista, y que no seguir la corriente solo me traería más dolores de cabeza.
Hace algunos años aprendí, a mi modo, a lidiar con las ausencias. Pero nunca es fácil. Atravesar aquel camino nuevamente es algo que nunca hubiera deseado, y aquí estamos... observando como si fuera una película muda, cada detalle de mi niñez. Me cuesta fabricar palabras que vayan acorde con la situación. Nunca fui una persona de lo más elocuente, y menos en estos momentos. Intentando hacer las paces con mi propia cabeza, con la puta ansiedad que dan estas situaciones. A decir verdad, nunca pensé encontrarme en el mismo momento, con un par de años más encima. Suponiendo que uno es más sabio, y más fuerte, cuando en realidad, yo me siento más pequeña que de costumbre.
No sé cómo hablarle, no sé qué decirle... a aquella persona que fue siempre fuerte por mi. Que me abrazó en las peores penumbras. Que se hizo cargo de todo lo que yo no podía ni digerir. No me salen las palabras. No puedo ni siquiera pensar en ello sin estallar en llanto. Me siento cobarde. Me siento vacía.
Y si te vas, y ha llegado el momento de despedirse, no quisiera decir nada que lo arruine. Solo el reclamo tácito de por qué ahora, si yo te necesito tanto.

"it's gonna take a lotta love to make things work out right" (she&him)

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