"Una factura! necesito una factura!!!" nos grita como una loca desde adentro mientras compartimos el último pucho de la tarde. "Traeme la mochila que seguro tengo alguna en la agenda!"... y al abrirla, se cayó... entre las cenizas, el polvo, pisoteada... la única que recuerdo habernos sacado para eternizar el momento como dicen por ahí...
Miles de tormentosos recuerdos... de tus ojos clavados en mi alma, de mis manos enroscadas en tu pelo. De esos besos, duros, esquivos, dulces, traicioneros... De miles de poemas, cuentos, libros dedicados, compartidos.
Aquellos portazos en el medio de la noche... gritos, discusiones... De mi mano buscando la tuya en esa cama inmensa, de tus brazos sosteniendome para que no me pierda... de los silencios tan hablados, y allá en el fondo tus últimas palabras clavandose como puñales en mi espalda.
"¿te respondió?" me pregunta ella mientras me roba la foto... "no" le contesto con una sonrisa forzada... "bueno, mejor... no?" afirmo con la cabeza mientras pienso... - él nunca contesta -
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