martes, octubre 10, 2006

Es época de jazmines... pero me gasté los últimos centavos en el quiosco.
Caminaba descalza, mojando mis pies desnudos en esta tristeza, y así fue como te encontré; buscando desesperado palabras que se te habían caído en el camino. Me miraste, nos miramos y ninguno dijo nada. Estabas tan angustiado! Me agaché en un intento de búsqueda, pero no estaba muy segura de qué... te sonreí, y vos buscaste entre mis piernas, pero tampoco encontraste nada. Me dijiste que no podías recuperarlas, que se habían ido para siempre, que lo habías intentado una y otra vez pero que ellas habían decidido abandonarte... no había caso... por más que las buscaras yo no iba a tenerlas.
Me quedé un rato contemplandote, con mis pies inundados, muda, y serena. Vos te paraste de golpe, de repente me gritaste, te disculpaste y volviste a sentarte. Eramos ajenos a la situación, eramos dos extraños... vos buscando tus palabras, y yo... no sé que buscaba, aún no estaba segura. Te dije que dejaras que se fueran, que hace rato no te pertenecían, que tal vez nunca habían sido tuyas. Dejaste de mirarme, dejaste de hablarme. Yo me incorporé y seguí caminando con mis pies desnudos... es época de jazmines, y vos ni siquiera te diste cuenta... Es época de jazmines, y no tengo un mango encima.

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