Demasiados ceniceros repletos... demasiadas pastillas... demasiadas heridas en el alma... demasiadas miradas calladas. Y así fue como nos encontró; este destino desgraciado que nos tocó en suerte.
Con el alma desangrada fue como nos sentamos a compartir estos momentos que se nos caen a pedazos. A fumar el último pucho para ahogar lágrimas, para preguntarse por qué, una y otra vez.
Con escasa objetividad de mirarte a los ojos y explicarte cómo funciona el amor para aquella persona que jamás supo estar a tu lado, que jamás fue capaz de retribuirte todo lo que le diste incondicionalmente... y que nunca pudo corresponder a tanta amistad, a tanta confianza, a tanta complicidad.
Con el corazón en la mano para decirte que atraviesa momentos dificiles, que en algún momento cuando la angustia y la soledad lo ahogen abrirá los ojos, y podrá verte... siendo ya demasiado tarde para recuperar tanto tiempo perdido.
Y vos me miras, sabiendo que me duele en lo más profundo... que casi sin querer me enamoré de la persona que no debía. Que tengo los ojos vacíos de vida, que soy un espectro de lo que alguna vez pude ser...
Y te sonrío... yo sé que el no va a volver, que jamás piensa en mi. Que no importa cuánto duela, tomó sus decisiones, agarró sus cosas y se fue...
Y sin embargo... lo más triste es que ambas nos sentamos con la tonta ílusión de que vuelva... mientras el alma agoniza...
Mientras descubrimos mutuamente, que a pesar de las heridas, de las idas y venidas, de las peleas catastróficas... vos estás ahí para mí, como yo siempre estaré aquí para vos.
1 comentario:
que decir... mas que estoy maravillada con lo que escribis...
te pido perdon, porque me siento en parte culpable..pero quien iba a imaginar que una persona podia cambiar asi...
te amo, estoy aca para lo que necesites..
como decirte cuanto vales y que me entiendas... sos mucho para el, soy mucho para el...somos mucho para ellos... si nos merecieran no estariamos asi... no te parece...
fracias por estos hermosos dias...
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