Si mi alma pudiese hablar en este preciso instante, gritaría tu nombre hasta quedarse muda y recibiendo solo el silencio por respuesta se sentaría a llorar, a desangrarse pero sin paz ni tranquilidad.
Mis manos, mis tan gastadas manos que pretendo adornar para que al menos no se sientan tan viejas. Se les nota, que estan tan cansadas; de dar caricias a gente hipócrita, de presionar las sienes de esta atormentada cabeza.
Por qué a la locura se la llama enfermedad mental? y si los cuerdos son los que realmente tienen problemas, pero están lo suficientemente locos para convencernos a a todos de que están cuerdos?
No es mala la locura; es simplemente un estilo de vida paralela, donde las apariencias no valen y el exacto punto donde tu neurosis estalla es lo que define qué clase de persona sos...
Pero volviendo a la realidad y a los temas que hoy me interesan; la promiscuidad no es del todo mala, pero si la promiscuidad de almas... La gente promiscuaes por que no sabe elegir, y sino sabe elegir, entonces no sabe nada de la vida...
A veces supongo, que en mis profundidades se ahoga el 90% de las personas que conozco, y esas charlas absolutamente vanales son aquellas que me hacen dar cuenta que tal vez equivoqué mi lugar en el mundo. ¿De qué se habla cuando ya se dijo todo acerca de las cosas sin importancia? Ahí vienen los silencios; los míos por que creo que mis pensamientos no te interesan demasiado, y conocerme menos... ¿los tuyos? por que no sabes como llenarlos.
Es triste que habiendo tanto por decir sea todo puro ruido.
Me gusta vivir mi vida intensamente, sentir las cosas el triple, incluso cuando eso signifique que la tristeza te taladre los huesos. Si no le das importancia, ¿qué sentido tiene entonces?
No encuentro mi lugar, siento que en algúnlado hay una vida que se amolda a mi personalidad, simplemente no la encuentro.
Odio el insomnio, por que hace que uno evalúe sus cosas detalladamente, y entonces es cuando todo duele más, cuando el cansancio jamás pareciera llegar para calmar las angustias y las ansias.
Miro mi guitarra, pero no del todo. Sé que algún día llegaré a domarla y sera eternamente mía.
Si estuvieras en mi piel, verías el hilo de dolor que lo conecta.
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