lunes, noviembre 12, 2007

Creer en nada

Un hombre ya cansado, con todas las vivencias acumuladas sobre sus espaldas, se pregunta ; "¿realmente sirvió para algo?".
Tuvo un gran amor. Solo un gran amor. Y no sirvió de mucho; se llevó sus mejores cosas y un día desapareció. Tiró los buenos momentos a la basura, como si nunca se hubieran conocido. Lo traicionó, hizo exactamente todas aquellas cosas que terminan destruyendo a una persona. Lo único que le dejó fue un amargo sabor en la boca.
Vivió su vida a los extremos. Probó sensaciones, jamás tuvo arrepentimientos. Viajó por donde quiso, hizo las cosas que quiso en el exacto momento en el que las deseó. Tuvo mujeres, libertad, nunca tuvo un mango. Leyó hasta enfermarse; libros usados, nuevos, rotos, reliquias, eran los que lo acompañaban en cada mudanza.
Jamás tuvo responsabilidades, ni siquiera con él mismo. Nunca midió consecuencias, nunca se privó de absolutamente nada.
Y ahora, que ya vivió todo lo que ha vivido, que se encuentra solo y paranoico, se pregunta si realmente valió la pena, para resultar ser nada más que un hombre cansado.

No hay comentarios.: