jueves, octubre 18, 2007

Crónicas

Todo fue muy rápido. Pagué en la caja, agarré mis cosas y salí. Y justo en el preciso instante en el que crucé la puerta se oyó un ruido espantoso, un auto giró y se frenó de golpe.
La gente enseguida corrió al lugar del hecho. Todos se amontonaron. El conductor salió del auto agarrandose la cabeza. Yo no pude ver exactamente que fue lo que pasó, pero la gente corría de un lado para el otro, y muchisimas personas se paralizaron a ver qué estaba ocurriendo.
Yo me corrí unos metros y vi una moto abajo del auto. Apenas si vi unas piernas que dos tipos trataban de hacer reaccionar inútilmente. No sé por qué, me paralizó la escena; me apoyé en un poste sin quitarme los auriculares (no quería escuchar el griterío de la gente) y vi un rato la escena. Definitivamente la persona nunca reacciono, y cuando llegó la ambulancia di media vuelta y me fui.
Ahora tengo esta sensación espantosa de no saber si la persona reaccionó, o tal vez nunca lo haga.
Esas cuestiones que te agarran desprevenido.

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