Cuántos suspiros caben en un minuto?... Cuantas cosas se te cruzan por la cabeza en el previo instante a la muerte?... Cuantas cosas te quedaron por decirle?...
Seguro que muchas, seguro que no va a ser la ultima vez que te suceda. Probablemente vayas acumulando cosas en tu interior que jamás le dijiste a nadie, hasta que te vuelvas lo suficientemente viejo como para revisar todos los domingos el diario, y fijarte cual de tus amigos murió... a quien se te olvidó decirle un millón de cosas otra vez.
Un cuarto que ahora te parece inmenso. Un silencio ensordecedor... y por allá... un débil suspiro, q se repite muy de vez en cuando. Una mano tan delgada que te parece imposible haberte colgado de ella alguna vez. Y lo mirás, y lo único que se te cruza por la cabeza es "dónde está mi abuelo?"... pero sin ánimos de molestar, te quedas callado, escuchando sus esporádicas respiraciones. Probablemente ya no te reconozca. Probablemente ya no te resulten incómodos los bancos de la sala de espera del hospital cuando se trata de él. Probablemente se te haya olvidado el gusto por la comida. Probablemente ya no puedas dormir de noche... y probablemente te altere el teléfono cada vez q suena.
Se te estrujó el alma aquella mañana, y la sensación de lejanía que te invadió fue insoportable. Los susurros, las llamadas, las visitas... todo tan falso. Un sin fin de gente, que nunca habías visto antes, que te preguntaban si te acordabas de ellos, y en esos momentos, la cortesía se te olvidó en alguna parte... La frente helada, el último beso... y ya está... todo eso ya pasó. Acaso realmente ya pasó?, entonces que es está sensación espantosa que tengo en el medio del corazón que me persigue desde el 9 de abril del 2003?... pero ya está... eso ya pasó.
Una respiración agitada se escucha en la cabecera de la mesa de los domingos. Una lucecita que se va apagando de a poco. Pareciera que es la ropa la q se lo come... un andar tan lento, que pareciera mentira todo... Los recuerdos invaden en los momentos más inoportunos.
Y se busca, todos los domingos en las necrológicas, casi como un chiste. Casi, como un chiste. Me pregunto si a todos nos toca vivir el miedo de encontrarse algún día...
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