Con el primer sorbo de café de la mañana, aquella frase resultaba matadora. Miré por la ventana, ese frío y horriblemente gris amanecer. Entrecerré los ojos, dejé que mis pies desnudos se congelaran todo el tiempo que los acordes necesitaran. Tantas imagenes cruzaron mi cabeza. Tantas imagenes que sepulté por tanto tiempo.
El mundo no se detuvo, ni siquiera 17 minutos. Las cosas no dejaron de suceder, la gente no dejó de odiarse. Ni siquiera para dejarse atravesar. Ni siquiera. Tanto tiempo había pasado, aunque creo que ya nadie llevaba la cuenta. Tanto habían cambiado las cosas, sin pensarlas, sin quererlas.
Demasiado quise, demasiado amé. Apenas 22 años, y tanto amor derroché ya. Me sentí afortunada ... ironicamente tanto tiempo me había sentido desdichada. Sentí un mórbido placer al saber que aquella canción aún producía un efecto en mí. No le temí a mis fantasmas. No miré por sobre mi hombro. Ellos no estaban más allí.
Sonreí de lado. Shine on you, crazy diamond.
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