martes, septiembre 16, 2008

Crimen pasional

Lentamente, con intempestuosidad envidiable, le cortó la garganta; deslizando el cuchillo con amor frenético, observando gota a gota cómo ella se desengraba. Cómo aquellos ojos una vez luminosos se convertían en gélidos cristales.
Dejó caer el arma contra el suelo, pero no emitió sonido alguno. El mundo se había transformado n una mórbida película muda y el tiempo... aquella estúpida cuestión se tomaba todos los recaudos para avanzar sigilosamente y besarle los pies ensangrentados.
Él nadaba en un mar púpura de frenesí. Había perdido todo contacto con la realidad mientras lo que había sido su bella princesa se deslizaba inanimada entre sus brazos.
"¿Por qué?" preguntó el insignificante policía en un intento por comprender un cuadro de tales dimensiones.
"Por que si sus palabras no eran para mí, que entonces no fueran para nadie"
Sonrío, aliviado.

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