jueves, enero 31, 2008

Despedida

Son las sombras las que te engañan, no yo. Nunca fue mi culpa que la imagen que habías soñado para nosotros terminara por herirte mortalmente. Es verdad que no me preocupé por hacerte ver la realidad, es que no creo que sea conveniente cortarle las alas a alguien que en un golpe de pureza pudo olvidarse de toda la maldad y las malas intenciones y creer, tal vez ciegamente, en eso que otros llaman amor.
He caminado los senderos más sinuosos en busca de eso que relatabas como único y perfectamente imperfecto. En esa sonrisa que iluminara todo a su paso, que no dejara lugar para absolutamente nada más, ni siquiera un alfiler. En eso que todos comentan que te hace no sé qué cosa en el estómago, y en esto soy sumamente intolerante; es una cuestión de cinicos revolver el universo en busca de aquella persona que logre enfermarte de semejante manera.
Pero al fin y al cabo, lo único que buscaba era dejar de ser tan anormal. Dejar de caminar por las sombras para no cruzarme, bajo ningún concepto, con aquellas almas que caminan tan torpemente por el mundo, y que me irritan, en una manera brutal. Nunca pretendí herirte, eso quiero que lo sepas. Nunca quise que abandonaras toda esa parafernalia rídicula y estúpida con la que sonreías sin parar. No, nunca lo quise.
Creo que fue solo una mala combinación desde el principio, y nada más. Una tonta broma del destino, si es que aquella cuestión realmente existiera. No, no me gusta verte llorar, por que eso quiere decir que debo correr a abrazarte, o decirte algo que mágicamente solucione todos tus problemas, y sinceramente no es mi estilo.
No soy de muchas palabras, simplemente por que no abuso de ellas. Tampoco creo que siendo la causa de tu dolor pueda solucionar algo a estas alturas. Lo hecho, hecho está. Yo voy a contar hasta tres, y bajaré por las escaleras. Será lo último que sepas de mi patética existencia, lo juro. Entonces podrás odiarme en paz, podrás maldecir todos aquellos momentos en que creíste que te engañaba de alguna infantil manera. Podrás hacer lo que quieras, yo por lo menos no sabré de ello. Si, te engaño, te engañé y te engañaría mil veces más. Lo que no significa que pueda reemplazarte.
Una última cosa; quiero que sepas que te envidio. Ese dolor es solo producto de un intenso amor. y te envidio por ello... 1 ... 2 ... 3!

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