No creo que sea el aire espeso... ni la tormenta de ayer por la tarde. Tampoco el cigarrillo que se consume entre mis dedos en este instante, ni siquiera el libro que yace sobre mi cama a medio leer. Tal vez la canción que no me cansaba de repetirle, cuando creo que ya no me oía. O los apuntes que leía durante las largas horas que pasaba sentada a su lado. Quizás las fotos que me olvidé en Neuquén, o la carta que se esconde en las hojas de mi agenda.
No creo que hayan sido, o tal vez si.... Quizas simplemente, sea el hecho de que te extraño tanto que hasta me duele el alma.
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