miércoles, enero 11, 2006

Es gracioso como tengo tan pocas ganas de escucharte en este momento. Como cuando hablás lo único que se cruza por mi cabeza es un "bla bla bla" que retumba al compás de tus labios. Cómo este cigarrillo me parece infinitamente más interesante que tu vida... y definitivamente es mucho más divertido danzar sobre mis tacos, que ya a esta hora ajustan (que bueno sería sacarmelos) que escuchar tu m-o-n-o-t-o-n-o discurso.
Pero después de todo te debo algo de cortesía, así que sonrío de acuerdo a la situación... finjo un profundo interés y ... no hay manera de ahuyentarte... ya lo probé todo y me frustraste de todas las maneras posibles. Traté de desviar tu interés, pero un corto silencio y volvías a abrir tu boca con ese gesto de lado que me molesta tanto. Traté de involucrar otra gente en nuestra divertidisima charla, pero nadie te interesa más que yo. Entonces prosigue la tortura, mientras acomodo mis pantalones, miro un poco alrededor, reacomodo los breteles de la remera y... ah sisi, me olvidaba que seguías ahí.
Tu voz me irrita, de una manera muy poco saludable... no lo puedo evitar... y mientras camino hacia el taxi siento tu aliento en la nuca, respirandome bien de cerca y sin perderme el paso... de todas maneras no voy a escaparme de vos, es LITERALMENTE imposible. Me desvisto, dandote la espalda, mientras me miras desde la cama, trato de ignorarte, pero hasta tu silencio es odioso! Entonces me acuesto... nos odiamos un rato... y volvemos a la rutina de molestarnos eternamente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

..."Para tener tu propia identidad tienes que ser tú mismo y para ser tú mismo tienes que ser otro"...