A veces uno pierde la secuencia de sus acciones, y cuando deja de ser el dueño de su propio universo, se pregunta cómo fue que todo terminó como terminó.
En algún momento, y hastiada de todo, seguramente elegí pasar desapercibida. Moverme sigilosamente por las sombras, sin detener el mundo para hacer una aparición triunfal en la vida de nadie. Y me divertí. Me sentí expectadora mucho tiempo. Creí poder salir ilesa de toda situación. Caminando por una cornisa demasiado frágil.
Hasta que me di cuenta, que no solo me convertí en un fantasma, sino que además me volví intrascendente.
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