domingo, diciembre 16, 2007
Noches
Por las noches me invade un espantoso dolor. Justo en el medio de los omoplatos, detrás de los pulmones. Me despierto y doy tal vez una, o quizás dos vueltas. Y espero a que llegue el amanecer, aunque ese momento siga siendo igual de solitario que antes.Recorro las casa con mis pies desnudos y un cigarrillo entre los dedos. Conozco casi de memoria todas las maderitas del suelo, hasta aquellas que están sueltas, y las que se adhieren a la planta de mi pies cuando las piso. Todas y cada una de ellas. Evito los rincones que me recuerdan un amargo sabor en la boca, pero a veces resultan tan inevitables.Mientras comienza el día, mientras los primeros rayos se asoman perezosamente por la ventana. Mientras se consume el cigarrillo, mientras abrazo mis heladas piernas. Mientras que los amaneceres siguen siendo igual de solitarios, y los silencios igual de insoportables pienso, que nunca nadie me eligió a mí... y tal vez nunca lo haga.
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