
La cuestión es... que hace ya varios años que toco la guitarra. Mi mejor amiga también, de hecho hemos compartido tardes enteras pasandonos acordes y temas que a ambas nos gustaban.
La cuestión es... que al empezar la facultad me dediqué a otro montón de cosas, tal vez no tan importantes, tal vez no tan urgentes, pero a otras cosas... casi sin querer, la dije tirada en un armario, con las cuerdas gastadas, la funda rota, y más viajes encima que ninguna otra.
Mi amiga le rompió una cuerda... me dio lástima, entonces salí a comprar una (tan rápido como me dieron los tiempos). Ayer a la tarde se la pusimos... ella no pudo afinarla, yo no lo intenté; nunca tuve oído para esas cosas.
Hoy a la mañana me levanté, me di una ducha y la saqué... sonaba espantosamente. Apagué todo y me dediqué a afinarla... maravillosamente lo logré... maravillosamente volví a tocar con ella largas horas... maravillosamente volví a descubrir que sigue siendo tan mágica como siempre.
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