martes, diciembre 13, 2005

Al rubio...

Hoy decidí sentarme a escribirte, sin que vos supieras, las últimas lineas que te debía... tal vez más a mi que a vos...
Es de noche, y no puedo dormir, para variar un rato, y en oscuridad me siento en la cama, abrazo mis piernas y me recorre un sensación de angustia... no sabría decir por qué. Miro por la ventana y se me cruzan tantas cosas por la cabeza... y hay algo adentro mío que te habla, que nunca se calla... pero no hace otra cosa que preguntarse por qué. Mi cuerpo se estremece, y la soledad me mata, hace rato que me persigue y no me deja en paz.
Si vos supieras, que lo que vos tomaste a joda, a mi me abrió una herida en el alma que es el día de hoy que no puedo cerrar. Que tengo miedo de chocarme con tus ojos y vos puedas ver todo el daño que me hiciste, todo lo que yo no puedo recuperar. Tal vez no sepas que te adore, a pesar de todo; de mi frialdad, de las traiciones, las mentiras, las idas y venidas... yo te adore, sin dudas.
Si te creí, fue por que tenía tantas ganas de hacerlo... de pensar que me adorabas como vos decías hacerlo, que cuando te dormías sobre mi pecho, y te aferrabas a mi, era por que realmente me considerabas imprescindible para tu vida... no sé de quién fue el error, si tuyo, que caíste en el débil error de creerte tus palabras, o mío, que no quise ver el muro con el cual me estaba a punto de estrellar.
Pero ya es tarde para repartir culpas. Creo que los caminos ya estan bien marcados, y en definitiva nunca tuvimos "un amor civilizado", nunca nos quisimos correctamente. En nada ayudó la locura propia, ni el cáracter altanero de ambos... Pero lo que no te mata te hace más fuerte siempre me dijeron, y aquí estoy, sentada en mi cama, tratando de sobrevivir a vos, a esas reapariciones misteriosas que haces, pensando que no tienen efecto en lo absoluto. Pero cada vez que vos jugas conmigo, yo siento que me desangro un poco más...
No nos debemos nada, y lo poco que quedaba entre nosotros nos encargamos muy bien de destruírlo. Y no me arrepiento, es más fácil decir que sí, pero la verdad es que no. Aún recuerdo tus miradas, y las horas que me dedicabas. Aún recuerdo discutir hasta quedar agotada, y tus abrazos tan justos. Pero no me gusta revolver en cosas que creo, me costaron bastante cerrar como para correr el riesgo de volver a abrir...
Sin embargo, nunca vas a dejar de ser el único rubio en mi vida...

No hay comentarios.: