viernes, junio 22, 2007

Tengo esa sensación... y es una de esas pocas veces, en que el instinto insiste en que no puede quedarse con las ganas.
Es imposible dejar los pies quietos, guardar el espíritu y pretender que toda sta rutina es agradable. Que levantarse todos los días a las cinco de la mañana con el frío en la punta de la nariz y las monedas contadas para el colectivo es la vida que siempre soñé... la vida perfecta.
Necesito ese temblor, que pasa de a ratos, que sacude el piso, derrumba, re - estructura y se va dejando huella. Que arrastra todo a su paso y lo vuelve exactamente al lugar donde debería estar.
Despertarse un día y dejar de sentir que los días se pasan por el costado. Volver a respirar y sentir que realmente respiro. Que este es el lugar donde precisamente necesito estar y no en algún otro.
No soy buena en eso de quedar conforme, satisfecha, contenta y sin ninguna queja. No me queda el papel de nena perfectamente cuerda... Esta cuestión esta sacudiendo mis cabales.
Quién sabe, algún día me decida, y heche a andar los impulsos

1 comentario:

Anónimo dijo...

we all feel that way someday, EVERYday...me encantó cómo lo pusiste en palabras: "los días pasan por el costado". so true.
viol