lunes, febrero 19, 2007

Almas

Ella se arrodilla a juntar los pedacitos del suelo... y junta; cartitas, mensajitos.Solo fraccionados, en un papel algo amarilleto, mientras me cuenta (absolutamente abstracta de la situación) y me pone en lugar de espectador... un espectador toalmente silencioso, incapaz de emitir juicios.
Él le teme a la oscuridad, dice mientras sonríe. "Vaya uno a saber si su conciencia se esconde en ella" pienso yo. También a los insectos, no es que sea relevante, pero las arañas lo paralizaban de una manera fascinante. Me atrevería a decir que también tiene miedo a no ser aceptado, pero eso sería incursionar ya en aspectos para los cuales no me hallo calificada. Asiento con la cabeza, aunque no quiere decir que lo apruebe... a estas alturas ella debe tener un mapa de su mente en el bolsillo, pero es menos doloroso pensar que no.
Recoge una, dos... diez... veinte canciones dedicadas, maneras de pedir perdón, maneras de mentir sutilmente, maneras de hablar sin ser victima de sus palabras. Yo sé que vos tenés toda esa teoría musical... pero a nosotros siempre nos gustaron las canciones por las letras viste? eso de dedicar una canción a otra persona... la letra tiene que transmitirte algo; a él le gustaban, no sé si las habrá escuchado primero o después, pero le gustaban. No todo es lo que parece... no? pero jamás se lo diría, sería demasiado cruel ese comentario... después de todo no soy tan fría como ella cree.
Junta retazos, de lo que fue su libertad, de sus alitas de mariposa... las limpia un poco, pero nunca volverán a estar intactas, ella lo sabe, no hace falta que yo se lo recuerde. De todas maneras las mete en el bolsillo, supongo que en algún momento se decidirá a sacarlas, cuando sea el momento preciso para volver a usarlas. Supongo que me eligió como espectador por ser una persona de pocas palabras... y las opiniones podrían resultar algo molestas.
Luego de haber puesto un poco de orden, dejar tiradas las cosas que ya no sirven, guardar aquellas cosas recuperables personales y poner en una caja los buenos recuerdos se sienta a mi lado... sin olvidarse de las traiciones.
... no nos miramos, por que no hace falta mirarse a estas alturas... tampoco hablamos, por que no es prudente romper el silencio con vanas palabras. Simplemente nos sentamos, a que duela... a ella la parte de alma que él acaba de robarle y destrozarle... y a mi la parte que le pertenece a ella.

1 comentario:

Anónimo dijo...

way too cruel...way too true. very nice post!
vi